Reglas primero, IA para los casos grises. Corre en segundo plano, sin bloquear a nadie — y vos elegís qué tan automática es.
Cada pregunta pasa por una lista de palabras prohibidas, de links bloqueados y de datos de contacto (emails, teléfonos). Es instantáneo — si algo es un rechazo claro, no hace falta nada más.
Si las reglas no alcanzan para decidir, se lo pasamos a un modelo de lenguaje que evalúa el contexto. Corre solo cuando hace falta, no en cada comentario. Si el modelo falla o no responde, no bloquea nada — el comentario sigue su curso normal.
La pregunta se guarda como pendiente al instante — tu audiencia no espera a que termine de moderarse para saber que se envió.
Las reglas del paso 1 corren desde el día uno, sin que actives nada. Lo que sí arranca apagado son estos 4 interruptores de automatización — ninguno se activa solo.
La llave general — sin esto, nada de lo de abajo corre.
Lo que las reglas o la IA marcan como rechazo o como aprobado se aplica directo, en los dos sentidos, sin esperar que un moderador lo revise.
Activa el paso 2 (la escalación al modelo de lenguaje) para los casos que las reglas solas no resuelven.
La misma lógica de auto-rechazo/auto-aprobación, aplicada al nickname que elige cada invitado al sumarse. No aplica a quienes entran vía SSO, porque ya llegan identificados.